Relato de la infancia de Pepín Bello
- Marta González
- 8 may 2016
- 1 Min. de lectura
Pepín Bello fue siempre el único de los ocho hermanos que parecía que vivía en otro mundo. Nunca se comportaba como ellos, era un chico tranquilo y muy pacifico, al contrario que los demás. En su familia pasaba bastante desapercibido, incluso había veces en las que sentía que era invisible, ya que sus padres no paraban a escucharle.
Su sueño, era ser fotógrafo, y todo venia porque su buena memoria no le era suficiente para recordar todos las cosas que veía o le gustaban. Él quería asegurarse de poder volver a revivir a la perfección esos momentos, cosa que podría hacer con las fotografías. Pero para su desgracia no fue así, sus padres no quisieron que Pepín se dedicara a las Bellas Artes. Pensaban que nunca se ganaría bien la vida. Le obligaron a estudiar medicina, no le dejaron escoger, hasta le consiguieron una esposa para que se casara y tuviera hijos.
Podría decirse que le planificaron la vida entera, y así fue tal y como fue. Años después, Pepín ya era médico y estaba casado, como quisieron sus padres. Pero aun así, una vez a la semana, conseguía escaparse para ver la puesta de sol, o mejor dicho, fotografiarla, como él siempre quiso, aunque eso fue un secreto.
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